martes, 2 de agosto de 2011

ESPIRITUALIDAD

L A S   B I E N A V E N T U R A N Z A S   O   F E L I C I D A D E S :
C A M I N O S   P A R A   E L   R E I N O

Con las CEBs de Guayaquil, octubre de 2009. A partir de varias fuentes. PR.


“Non e il pane que manca, ma la volunta di condividirlo”
No es el pan que hace falta, sino la voluntad de compartirlo.


CONTENIDO
1.      Introducción (Carlos Mesters)
2.      “Felicidades” y maldiciones
3.      Presentación de las 8 felicidades
Anexo: Reflexiones sobres las bienaventuranzas (J. Dupont)



  parte :  INTRODUCCIÓN,  Carlos  Mesters
LOS  CAMINOs  DE  LA FELICIDAD  SeGÚN  JESÚS  para  el  Reino


En las bienaventuranzas proclamadas por Jesús, descubrimos:
-          La felicidad de los pobres,
-          Las propuestas de Jesús para la construcción del Reino de Dios y
-          Los fundamentos para la nueva sociedad.

La mejor traducción de la palabra “bienaventuranza” es la de “felicidad”. No cualquier felicidad, sino una felicidad que el propio Dios ofrece y que nadie puede quitar. A partir de las palabras de Jesús, descubrimos el tipo de gente que encuentra la felicidad en el Reino de Dios: 1 los pobres (5,3), 2 los que lloran (5,4), 3 los mansos (5,5), 4 los que tienen hambre y sed de justicia (5,6), 5 los misericordiosos (5,7), 6 los de corazón puro (5,8), 7 los pacíficos (5,9), 8 los perseguidos por causa del Reino de Dios (5,10). Dios hace su opción por los pequeños, por los pobres, por aquellos que nada son a los ojos del mundo (Cf. 1 Corintios 1,26-30).
La felicidad para estas personas surge como consecuencia de esta elección en las señales de la presencia de Dios en la vida de estas personas. Ellas tendrán el Reino (5,3), que se revela en cosas muy concretas: la posesión de la tierra (5,5), el fin de las maldades que causan el dolor y el sufrimiento (5,4), el triunfo de la justicia (5,6), la práctica de la solidaridad y de la fraternidad (5,7), el descubrimiento de una nueva experiencia de Dios, revelado como “Padre” (5,9; Cf. Mateo 6,9), que une a todos con lazos de comunidad.
En las bienaventuranzas encontramos la clave de la felicidad propuesta por Jesús. La felicidad de cada persona está en la posibilidad de recomenzar la vida construyendo nuevas relaciones, dentro de una nueva perspectiva. En el Reino, la tierra y los bienes materiales serán propiedad de los son mansos, humillados, sin-tierra. Estos afligidos encontrarán consuelo. Las relaciones con el próximo serán hechas en justicia y en misericordia, las bases de la Antigua Alianza (Os 6,6). Los puros y los pacíficos estarán en comunión con Dios. Todos serán llamados “hijos de Dios”. Esta red de nuevas relaciones es lo que llamamos “Reino”.

La nueva justicia
En la época de Jesús, la propuesta religiosa que animaba a la gente era el procurar “ser justo”. Todos buscaban ser justos a los ojos de Dios. Esta propuesta era incentivada por los líderes religiosos del pueblo: los escribas y los fariseos. El camino para alcanzar esta justicia era la práctica de la Ley de Dios y los mandamientos. Con esta práctica se demostraba la perfecta observancia. Cumplir la Ley y hacer la voluntad de Dios eran una misma cosa. Las autoridades religiosas obraban así y exigían que todo el pueblo entrara por el mismo camino. De muchas maneras la Ley de Dios, interpretada y explicada por los escribas y fariseos, interfería la vida y el quehacer diario de la gente (Cf. Mateo 7,1-13). Los doctores de la Ley terminaron colocando al pueblo en una gran prisión: las cadenas del legalismo (Lucas 11,45-52). Según esta doctrina, “ser justo con la ley de Dios” sustituía “hacer justicia con los demás”.

La propuesta de Jesús no es abolir la Ley de Dios (Mateo 5,17), sino abrir un camino que había sido olvidado por los escribas. Este camino, la Nueva Justicia, era reconducir la Ley a su efecto original. Para Jesús, justicia es ante todo, la fidelidad al sentido comunitario de las normas legales. Leída de este modo, en su radicalidad, la Ley de Dios pasaba a ser seguida de otra manera y quien hacía esto practicaba una justicia mayor que la de los escribas. Reconducir la Ley a su originalidad y buscar en la Ley su propuesta primera: la de ser un camino, un rumbo seguro para el encuentro con Dios en la vivencia personal y comunitaria de nuevas relaciones. La ley, por lo tanto, existe como un servicio, una propuesta. El engaño de los escribas era ver en la Ley un fin en sí misma. Exigir la estricta observancia, y de una manera individualista, era como colocar a Dios contra la pared: yo cumplo todos los mandamientos, por lo tanto, ¡estoy salvo! Jesús condena violentamente a los fariseos por esta postura de total confianza en las instituciones legales (Cf. Lucas 13,14-17). Quien permanece en esta observancia ciega, olvida la gratuidad de la gracia de Dios.
La Ley, en verdad, es un servicio a la vida, a la justicia, a la verdad, al amor. Por eso mismo, debe ser vivida en su raíz, en su originalidad (Cf. Mateo 12,1-8). Cuando la Ley dice “no matar”, el mandamiento no puede ni debe ser leído apenas en una perspectiva personal, individual. El mandamiento pide que de hecho la convivencia humana sea fraterna y que los mecanismos que generan muerte sean destruidos. Recordando el espíritu que sostiene a cada mandamiento, cada enunciado de la Ley, Jesús muestra el camino de perfección: el Reino de Dios. En el Reino no hay lugar para divisiones. Las relaciones serán construidas y vividas en el amor y en la gratuidad. El modelo de perfección propuesto por Jesús es el mismo Padre celestial, que, en su misericordia (Lucas 6,36), acoge a todos, haciendo que el sol salga sobre buenos y malos (Mateo 5,45).
Al presentarnos la Nueva Justicia, Jesús lanza las semillas de lo Nuevo. Al mismo tiempo pide que cada uno de nosotros pongamos en juego todas sus fuerzas en la construcción de una sociedad justa. Esta propuesta de comunidad tiene como modelo al propio Dios Trinitario: comunidad congregada en el amor. Imitando este ser de Dios y practicando la Nueva Justicia, nuestras comunidades harán surgir esta Sociedad Nueva.



  parte :  LAS  FELECIDADES  OFRECIDAS  POR  JESÚS


A. SEGÚN LUCAS Y MATEO


Lucas 6,20-23
Mateo 5,3-12
Jesús “entonces, levantó los ojos hacia sus discípulos y les dijo:
“Jesús, al ver toda aquella muchedumbre, subió al monte. Se sentó y sus discípulos se reunieron a su alrededor. Entonces comenzó a hablar y les enseñaba diciendo:
1a. Felices ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios.
1b. Felices los que tienen el espíritu del pobre, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
2a. Felices ustedes los que ahora tienen hambre, porque serán saciados.
2b. Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
3a. Felices ustedes los que lloran, porque reirán.
3b. Felices los que lloran, porque recibirán consuelo.

4. Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

5. Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia.

6. Felices los de corazón limpio, porque verán a Dios.

7. Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios.
8a. Felices ustedes si los hombres los odian, los expulsan, los insultan y los consideran unos delincuentes a causa del Hijo del Hombre.
Alégrense en ese momento y llénense de gozo, porque les espera una recompensa grande en el cielo. Recuerden que de esa manera trataron también a los profetas en tiempos de sus padres”.
8b. Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Felices ustedes, cuando por causa mía los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias. Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo. Pues bien saben que así persiguieron a los profetas que vivieron antes de ustedes”.




B. LAS MALDICIONES DE LUCAS

Lucas completa las bienaventuranzas de Jesús con unas 4 “maldiciones” correspondientes a sus 4 bienaventuranzas, para los ricos, los satisfechos, los que ríen y los que son alabados. Lucas nos advierte que Dios opta por los pobres contra los que los empobrecen, o son indiferentes y pasivos.
1.      “Pero, ¡pobres de ustedes los ricos, porque tienen ya su consuelo!
2.      ¡Pobres de ustedes los que ahora están satisfechos, porque después tendrán hambre!
3.      ¡Pobres de ustedes los que ahora ríen, porque van a llorar de pena!
4.      ¡Pobres de ustedes, cuando todos hablen bien de ustedes, porque de esa misma manera trataron a los falsos profetas en tiempos de sus antepasados!”.



  parte :   P R E S E N T A C I Ó N   D E   L A S   8   F E L I C I D A D E S


INTRODUCCIÓN

            Las “¡Felicidades!” ofrecidas por Jesús son el corazón del mensaje de Jesús, a la manera de los “10 mandamientos” de Moisés en el Antiguo Testamento. No son promesas para mañana, sino que se puede experimentar esta “felicidad” hoy, si entramos en la práctica a la que nos llama Jesús.
            Son los caminos que hacen presente el Reino de Dios. A la vez que Jesús predicaba sobre el Reino de Dios, lo hacía presente por una nueva manera de vivir personalmente y con sus apóstoles y discípulos: la convivencia, las comidas, las curaciones, los milagros…
            Las “Felicidades” no son solamente una invitación a la conversión personal. Al mismo tiempo exigen cambiar las causas de la pobreza y de la exclusión. Son un llamado a cambiar la manera de organizar la religión y la sociedad. Crean nuevas relaciones y nuevas estructuras.
Son la proclama de Jesús, los ejes de su misión, los caminos del Reino. Para nosotros, son el mandato de Jesús, por una parte, para vivir y creer de otra manera y, por la otra, para cambiar el sistema de injusticia y encontrar la igualdad. Veamos las 8 exigencias de una nueva vida y nueva sociedad acordes al Reino de Dios.





1ª :  “ ¡ F E L I C E S   L O S   P O B R E S … ! ”.

1ª FELICIDAD
-          “¡Felices ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios!” (Lucas).
-          "¡Felices los que tienen el espíritu de los pobres, porque de ellos es el Reino de los Cielos!” (Mateo).
-          “Pero, ¡pobres de ustedes los ricos, porque tienen ya su consuelo!” (Lucas).

A. COMENTARIO

1.      De qué “pobres” se trata
a).  Es claro que se trata de los pobres materiales que pasan necesidad. La maldición de Lucas es para los “ricos que ya tienen su consuelo”.
b).  Notemos que no se trata de pobres tomados individualmente, sino de la gran masa de los pobres.
c).  Mateo precisa: “los que tiene el espíritu de los pobres” (o los pobres en espíritu). No se trata de los que pudieran ser “inocentes”. Tampoco se trata de una masa indiferente. El Reino es para los pobres que hacen la opción de vivir comunitariamente, fraternalmente y como iguales en nombre de su fe: eso es el “espíritu” de los pobres. Son también los que han optado por una pobreza digna.
-          Por una parte, los pobres materiales eligen tener poco (o sea lo necesario) cuando hubieron podido tener más, por solidaridad con sus hermanos pobres.
-          Por otra parte, se trata también de los que teniendo más que lo suficiente, optan por tener menos y vivir en (cierta) igualdad con los más pobres que ellos.

2.      Reino de Dios o de los cielos
-          La expresión “Reino de Dios” (Lucas) y “Reino de los cielos” (Mateo) no tiene mayor diferencia; escribiendo para cristianos judíos, Mateo evita de nombrar a Dios, tal como era la costumbre de los judíos.
-          El Reino comienza ya en esta tierra mediante la vivencia en comunidad, compartir e igualdad.

3.      “Los ricos tienen su consuelo: ¡pobres de ellos!
-          La felicidad que propone Jesús es para todos, ricos y pobres. El problema es que los ricos han hecho otra opción: la del dinero que es contradictoria con el proyecto del Reino. El dinero es un buen servidor pero un mal amo: nos da facilidades, pero cuando se apodera de nosotros nos hace su esclavo.
-          Por eso dijo Jesús: “No se puede servir a Dios y a Mamón (el dios dinero. Mateo 6,24)”. “Con ese maldito dinero, háganse amigos” (Lucas 16,9). “Es más fácil para un camello entrar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el Reino de los cielos” (Mateo 19,24).
-          Los ricos tienen su “consuelo”, es decir su placer, sus satisfacciones materiales y pasajeras, pero no la felicidad del Reino. Esta “felicidad” nada ni nadie la puede quitar, porque “cuando uno ha puesto la mano al arado (del Reino), no da marcha atrás” (Lucas 9,62).

4.      El Reino anunciado y vivido comunitariamente por Jesús
a).  Jesús
Anuncia el Reino en palabras y en hechos. Jesús hace presente el Reino principalmente de 3 maneras:
-          Formando una comunidad permanente con los 12 y los discípulos que lo seguían de una manera permanente.
-          Realizando comidas comunitarias donde muchos estaban invitados a participar, para hacer la experiencia de otra manera de vivir.
-          Haciendo “milagros” con 2 categoría de personas: por una parte los enfermos y los excluidos y, por otra, con los poseídos por algún espíritu malo.
b.)  El Reino es la creación de nuevas relaciones entre las personas y nuevas estructuras sociales
-          Nuevas relaciones humanas: con su manera comunitaria y liberadora de vivir y actuar, Jesús crea una convivencia donde se experimenta la felicidad (compartir, igualdad, ayuda mutua…) y donde las penas y las dificultades se hacen más llevaderas.
-          Nuevas estructuras sociales: esta nueva manera de vivir y convivir conforma un “Movimiento”, el Movimiento de Jesús que fue fuerte en Galilea. Un signo fuerte de este “cambio de estructuras” fue la expulsión de los vendedores del templo de Jerusalén que obliga a las autoridades judías a venir a conversar con Jesús: si lo logró Jesús, es porque no estaba sólo. Esto decidió a las autoridades judías a desaparecer a Jesús, en unión con Pilato, el gobernador romano: no podían aceptar que se cambiara la organización socio-religioso que favorecía tanto a las autoridades judías como a las romanas.
-          La causa de Jesús es el mundo de los pobres que hay que unir, transformar y liberar. Ese es el proyecto de Dios, o sea el Reino.

5.      Hoy nosotros: herederos del Reino
a).  La opción por los pobres y la pobreza digna
-          La opción por los pobres tiene varios pasos. Es estar con ellos, vivir en medio de ellos y pensar, creer y actuar como y desde ellos, tal como lo dice el mensaje de Puebla: “hacer nuestra la causa de los pobres porque es la causa de Jesús” (3).
-          La opción por la pobreza digna: la pobreza que buscamos es un vivir y convivir decente y sencillo, es el bienestar mínimo y el “buen vivir”.
b).  Nuevas relaciones
-          La vida en CEBs crea nuevas relaciones entre vecinos, al nivel local, provincial, nacional, latinoamericanos, basadas en el respeto, el diálogo, las responsabilidades, el compartir, la fraternidad, la igualdad, la solidaridad
-          Las actividades no son el asistencialismo, sino que favorecen la expresión de los pobres, su sabiduría y su protagonismo, en particular a través de los “trabajos comunitarios” de salud, alimentación, producción, comercialización, propiedad colectiva de la tierra, cultivo y cosecha comunitarios…
c).  Nuevas estructuras
-          Poco a poco las actividades y la organización en CEBs crea nuevas estructuras, y los compromisos en organizaciones populares y movimientos políticos permiten orientar la convivencia nacional de otra manera: fue la experiencia de la Asamblea constituyente, la salida de los norteamericanos de la base naval de Manta…
-          La actual dinámica nacional es el fruto de nuestras prácticas y luchas de 30 años.

B. PALABRAS DE DIOS que iluminan lo anterior
-          1 Corintios 1,25-29: “Dios eligió lo que es débil para confundir a los fuertes”.
-          Filipenses 2,5-11: Jesús, “siendo de condición divina, se rebajó a sí mismo”.
-          Lucas 10,21-24: “Te alabo, Padre, porque has dado a conocer estas cosas a los pequeños”.
-          Santiago 1,3: “El hermano de condición humilde debe alegrarse cuando su situación mejora, y el rico, cuando se ve rebajado”.

C. NOTAR QUE:
-          La felicidad que promete Jesús no es para personas individualistas, sino que se dirigen a “colectivos”. No dice “¡Feliz el pobre! ¡Feliz el hambriento!...”, sino “¡Felices los pobres...! ¡Felices los que…”.
-          El proyecto de Jesús es un proyecto comunitario: eso es el Reino, que exige ser juntos hombres nuevos, crear juntos relaciones nuevas, sustituir juntos estructuras de muerte por estructuras de vida, de justicia y de fraternidad.




2ª :  “ ¡ F E L I C E S   L O S   Q U E   T I E N E N   H A M B R E ! ”.

2ª FELICIDAD
-          “¡Felices ustedes los que ahora tienen hambre, porque serán saciados!” (Lucas)
-          “¡Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados!” (Mateo)
-          “¡Pobres de ustedes los que ahora están satisfechos, porque después tendrán hambre!” (Lucas).

A. COMENTARIOS

1.      Lucas: “Los que tienen hambre”
La 2ª felicidad según Lucas es tan concreta como la 1ª. Jesús viene para satisfacer las necesidades de los pobres de su tiempo, y una de estas necesidades es el hambre. Por eso Jesús tendrá la costumbre de comer con toda la gente con quien se encontraba y de organizar comidas comunitarias abiertas a todos. Esto era una manera de saciar el hambre y de demostrar que, al vivir colectivamente y compartiendo, se podía solucionar o aliviar muchas necesidades. Recordemos a Jesús cuando multiplicó los panes para no dejar regresar a la gente que había venido a escucharlo varios días, con hambre y desmayándose en camino. Todo esto era el signo de la presencia del Reino.
2.      Mateo: “Hambre y sed de justicia”
La 2ª felicidad según Mateo precisa que se trata de “hambre y sed de justicia”. La justicia por la que venía Jesús no consistía en ser justos por cumplir preceptos, leyes y actos litúrgicos, sino en lograr que cada persona “tenga vida y vida en abundancia” (Juan 10,l0). Esta vida era la vida cotidiana en todas sus dimensiones.
3.      “Los satisfechos tendrán hambre”
Lucas advierte lo que va a pasar a los que se sienten “satisfechos”: van a “tener hambre”. Los satisfechos son los que tienen resueltas sus necesidades básicas y que no van más allá. Han alcanzado un cierto grado de bienestar o tienen grandes riquezas, y les basta. Recordemos lo que dijo el papa Juan Pablo 2º: “¡Hambre de pan, no; hambre de Dios, sí!”. Jesús ha venido para que tengamos “vida en plenitud·, y esta vida comienza por lo material, sin quedarse ahí.

B. PALABRAS DE DIOS que iluminan lo anterior
-          “Busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y lo demás vendrá por añadidura” (Mateo 6,33).
-          “No cumplen lo que en la ley realmente tiene peso: la justicia, la misericordia y la fe” (Mateo 23,23).
-          “No sólo vive de pan el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Lucas 4,4).
-          “El que tenga sed, venga a mí. Pues el que cree en mí no tendrá sed” (Juan 7,37-38).
-          “El que beba del agua que yo le daré nunca volverá a tener sed. El agua que yo le daré se convertirá en un chorro que salta hasta la vida eterna” (Juan 14).

C. HOY NOSOTROS
1.      Hay mucha hambre entre nosotros
-          El hambre proviene de la injusticia individual: a unos les sobra mientras a otros les falta, como decía San Pablo: “Mientras uno pasa hambre, el otro se embriaga” (1 Corintios 11,21) y: “Ustedes darán de su abundancia lo que a ellos le falta. Así reinará la igualdad” (2 Corintios 8, 14-15), haciendo alusión a la experiencia del maná después de la salida de la esclavitud de Egipto: “Ni los que recogían mucho tenían más, ni los que recogieron poco tenían menos: cada uno tenía su ración”. Para eso vino Jesús: la igualdad, o mejor dicho la equidad, que consiste en que cada uno tenga lo que necesita, como en las primeras comunidades cristianas (Hechos 4,35).
-          El hambre proviene sobre todo de las estructuras de injusticia, “mecanismos que producen al nivel (nacional e) internacional, ricos cada vez más ricos a costa de pobres cada vez más pobres” (Puebla 30: Juan Pablo 2º). La justicia es un problema económico y político. Si proviene de un “sistema de pecado”, no podemos quedarnos en caridad ni asistencialismo.
2.      La solución está en nuevas estructuras políticas y económicas
-          Nuestra lucha tiene que ser política y económica, para sustituir las estructuras del mal por estructuras de compartir, solidaridad y equidad, si queremos que el pan llegue a todas y todos. A veces los proyectos comunitarios no enfrentan el problema estructural; entonces no son la solución: hay que ir más lejos.
-          Los Indígenas nos muestran un camino político alternativo. No quieren la tierra para ser ricos ni para negociarla y hacerse ricos, sino para que dé pan a todos afín de poder vivir digna y comunitariamente como iguales.
3.      “Mi alimento es hacer la voluntad de aquel que me ha enviado” (Juan 4,34)
-          La lucha primera es por la justicia afín de que cada cual tenga el pan que necesita. Al rezar el Padrenuestro, pedimos hacer nosotros posible el pan para todos: “Danos hoy nuestro pan de cada día” (Mateo 6,11). Pero hay que alimentar esta lucha.
-          No nos quedemos sólo en tener pan. Vayamos uniendo el pan material al pan de la amistad, al pan de la Palabra, al pan de la Eucaristía: todo esto es pan, material y espiritual.
-          Como Jesús, trabajemos por la mesa compartida, con el mejor mantel y el pan material y espiritual para todos. Eso es hacer la voluntad del Padre.


3ª :  “ ¡ F E L I C E S   L O S   Q U E   L L O R A N … ! ”.

3ª FELICIDAD
-          “¡Felices ustedes los que lloran, porque reirán!” (Lucas)
-          “¡Felices los que lloran, porque recibirán consuelo!” (Mateo)
-          “¡Pobres de ustedes los que ahora ríen, porque van a llorar de pena!” (Lucas).

1.      SENTIDO DE LAS PALABRAS
-          Lucas es más concreto: “los que lloran… reirán; los que ahora ríen… van a llorar de pena”.
-          Mateo habla de consuelo, por pensar en la comunidad donde se consuelan los unos a los otros.
-          No hay que pensar que la risa, el consuelo y el llanto son para después de la muerte. Jesús está seguro de que donde se hace presente el Reino se hacen también presentes la risa, el consuelo y, en el caso de los desentendidos, la pena de haber fracasado.

2.      COMENTARIO
-          Llorar, reír, consolar: 3 actitudes tan comunes entre los pobres. Lloran por tantas desgracias por las que tienen que pasar. Claro se consuelen también unos a otros, porque así hay que hacer entre pobres. Ríen por los momentos de fiesta, de amistad, de logros alcanzados. El dolor personal, muchas veces, es el pan de cada día, por tantos sufrimientos…
-          Está también el “dolor social”: ¿hasta cuándo tanta pobreza y tanta miseria? ¿hasta cuándo no poder comer como se debe? ¿hasta cuándo tener que aceptar la muerte prematura por enfermedades curables, pero por las cuales no se tiene suficiente dinero para enfrentarlas? ¿hasta cuándo tanto desempleo que condena a migrar, robar, prostituirse? ¿hasta cuándo la contaminación y destrucción de la naturaleza? ¿hasta cuándo tanto individualismo y tanta desorganización que dejan campante este sistema de muerte?
-          Si tenemos un corazón de carne y entrañas de misericordia, la compasión nos saca lágrimas por todo lo que destruye la vida, las personas, los pueblos, la naturaleza. Compasión que nos hace llorar con los que lloran; compasión que nos hace luchar para que haya menos injusticias y más fraternidad, menos miseria y más compartir, menos llantos y más sonrisas…
-          Consolamos y nos consolamos cuando hemos reunido en comunidades a mujeres abandonadas y sumergidas en la miseria, cuando hemos levantado a alcohólicos sin esperanza, cuando jóvenes perdidos en droga y delincuencia han encontrado alternativas en un grupo lleno de creatividad y de fe, cuando hemos permitido a cada uno decir su palabra y construirse en dignidad…
-          Y nos reímos, porque tenemos una comunidad de compañeras y compañeros solidarios que nos consolamos, porque descubrimos actuando con nosotras y nosotros a un Dios vivo y liberador, porque la dignidad despierta en muchas personas y la fraternidad en los pueblos, porque la solidaridad sin frontera es la ternura de los pueblos. Reímos juntos y a gritos hasta llorar de gozo porque tocamos la felicidad del Reino hoy, aquí, entre nosotras y nosotros.
-          Seguiremos llorando, pero con esperanza; seguiremos riendo porque la lucha es el sabor de la vida; seguiremos consolando y consolándonos porque el Reino no se detiene. De nuestros llantos y de nuestras risas secamos rebeldía y fuerza para revertir todas las situaciones deshumanizantes y cargadas de muerte. Y nos recordaremos siempre la frase del sabio hindú Rabindrana Tagore: “Si lloras por la noche, tus lágrimas no te dejarán ver la estrellas”.

3.      PALABRA DE DIOS que iluminan lo anterior
-          Humano como nosotros, Jesús lloró por la muerte de su amigo Lázaro: “Su espíritu se conmovió profundamente y se turbó… Y Jesús lloró” (Juan 11,35).
-          Dolorido por la cerrazón de muchos de sus compatriotas, en particular las autoridades, Jesús lloró sobre su ciudad capital, Jerusalén: “Al ver la ciudad, Jesús lloró” (Lucas 19,41).
-          Consciente de la tragedia de su pueblo, Jesús reorienta el llanto de las mujeres que lo acompañan en el camino a la cruz: “No lloren por mí sino por ustedes y sus hijos” (Lucas 23,28).
-          Compasivo, Jesús consuela a la madre viuda que acaba de perder a su único hijo: “No llores… Levántate…” (Lucas 7,11-16).
-          De alegría indestructible es la profecía de Jeremías: "El que dispersó a Israel, lo reunirá y lo cuidará como un pastor a su rebaño… Entonces la muchacha bailará de alegría, jóvenes y viejos vivirán felices; cambiaré su tristeza en alegría, los consolaré, los haré reír después de sus penas (31,10-13).




4ª :  “ ! F E L I C E S   L O S   P A C I E N T E S ... ! ”.

4ª FELICIDAD
“¡Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia!” (Mateo).

1.      SENTIDO DE LAS PALABRAS
-          Los “pacientes” no son los pasivos, ni lo resignados, ni los derrotados. Todo lo contrario.
-          Es la paciencia de los que estamos seguros de que “el Reino no se detiene” y que está a la obra en medio de nosotros y por medio de nosotros.
-          Es la paciencia de los que luchamos juntos porque sabemos que nos construimos como personas nuevas, en fraternidad, justicia y alegría, y que esto ya no muere.

2.      COMENTARIO
-          Comencemos por unas frases que nos ayudan a entender de qué paciencia se trata en esta afirmación de felicidad de parte de Jesús.
1.      Las de la canción: “Cantarán por los caminos…”:
“No se puede sepultar la luz, no se puede sepultar la vida,
No se puede sepultar a un pueblo que busca la libertad…
Porque aún muertos seguirán viviendo…
Y si no, las piedras gritarán la invencible causa de los pobres…”.
2.      “La hora más oscura de la noche es también la más cerca de la aurora” (Augusto Sandino, luchador nicaragüense).
-          La paciencia que felicita Jesús es la paciencia organizada y con fe. Es la paciencia de los que luchan hasta conseguir lo que anhelan porque saben que son sus derechos. Es la paciencia de los que, habiendo conseguido alguna meta, se lanzan a alcanzar otra más grande, hasta que otros la gocen también. Es la paciencia de la fe, la fe en la vida más fuerte que la muerte, de la fraternidad más importante que el placer pasajero, de la justicia vencedora de la corrupción, de la paz victoriosa de la guerra y del odio…
-           A lo mejor tendremos que pasar toda nuestra vida luchando sin alcanzar lo que anhelamos… Entonces sabemos y sabremos que la felicidad nos acompaña y nos acompañará siempre.
-          Esta paciencia es la paciencia de los Indígenas, paciencia comunitaria que les asegura que el derecho es de parte de ellos y que la tierra, la libertad, la soberanía, sí la van a alcanzar tarde o temprano, y ahora más temprano que tarde.
-          El fruto de paciencia es la paz interior, hecha de dicha, de seguridad, de fortaleza, de ánimo que nadie puede destruir ni quitar.

3.      PALABRA DE DIOS que iluminan lo anterior
He aquí el testimonio de unos personajes bíblicos que tuvieron esta paciencia que Jesús felicita:
-          Abraham: “Deja tu país… y anda a la tierra que te mostraré” (Génesis 12,1-4). Abraham se pone en camino sin saber dónde es la Tierra Prometida ni si la alcanzará él… “Fue justo porque creyó” (Romanos 4,3).
-          Elías que espera el paso de Dios, porque sabe que Dios pasará, sin saber de qué modo: “Sintió el murmullo de una suave bisa… Y Yahvé le dijo…” (1 Reyes 19,12).
-          El salmista: “Mi alma cuenta con el Señor más que con la aurora el centinela” (130,6).
-          Simeón que, habiendo esperado toda una vida, reconoce en el niñito Jesús el “Mesías del Señor”: “Ahora, Señor, ya puedes dejar que tu servidor muera en paz” (Lucas 2,29).
-          Jesús: “En tus manos encomiendo mi espíritu” (Lucas 23,46). Jesús, a lo mejor, no esperaba un tal final, pero lo acepta confiando en Dios que puede, hasta de la muerte, sacar vida.
-          Pablo: “Si estamos con Dios, ¿quién estará en contra de nosotros?” (Romanos 8,31).
-          Juan, el autor del Apocalipsis: “Después vi el cielo nuevo y la tierra nueva… Escribe que estas palabras son verdaderas y seguras” (21,1 y 5).

4.      Canto: CUANDO EL POBRE CREA EN EL POBRe

Coro: Cuando el pobre crea en el pobre, ya podremos cantar LIBERTAD
cuando el pobre, crea en el pobre, construiremos la FRATERNIDAD.
1.      Hasta luego mis hermanos, la misa terminó: ya escuchamos lo que Dios nos habló;
ahora si ya estamos claros, ya podemos caminar, la tarea debemos continuar.
2.      Todos nos comprometimos en la mesa del Señor, a construir en este mundo el amor,
a luchar por los hermanos se hace la comunidad, Cristo vive en la solidaridad.
3.      Cuando el pobre, busca al pobre, y nace la organización, es que empieza nuestra liberación,
cuando el pobre anuncia al pobre, la esperanza que El nos dio, ya su Reino entre nosotros nació.




5ª :  “ ¡ F E L I C E S   L O S   C O M P A S I V O S … ! ”.

5ª FELICIDAD
“¡Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia!” (Mateo).

A. SENTIDO DE LAS PALABRAS
1.      Misericordia
-          La palabra “misericordia” está compuesta de 2 palabras: “miseria” y “corazón”.
-          Por eso se dice de la persona que tiene un corazón sensible a la miseria de los demás.
-          Es decir, ve la miseria y no está de acuerdo con ella; esto lo lleva a combatir esta miseria.
2.      Compasivo – compasión
El compasivo tiene compasión. La palabra “pasión” tiene 2 sentido: el de dolor y sufrimiento, y el de valor y anhelo profundo. El compasivo, por los 2 sentidos de la palabra aquel que se solidariza con el que sufre para:
-          Compartir su dolor y
-          Ayudarle a salir de ese dolor.

B. COMENTARIO

1.      El dolor, compañero de la vida
-          El dolor nos acompaña toda la vida porque somos limitados, débiles y malos. Nos provocamos los unos a los otros mucho dolor… que bien podríamos evitar y evitarnos.
-          Creemos falsamente que el individualismo, el materialismo, el consumismo, la fama, el dinero, el poder… van a suprimir el dolor. Mentira, más bien lo aumentan.
-          El dolor proviene de la falta de perfección de nuestra vida, de los anhelos mal orientados de nuestra voluntad y de nuestro corazón, de la falta de armonía con los demás, de la organización social injusta.

2.      El dolor y el sufrimiento son malos
-          Una mala comprensión de la pasión y muerte de Jesús no ha hecho pensar que Dios quiso que Jesús sufriera y muriera. Jesús murió porque lo mataron los que no querían vivir los valores del Reino que Jesús anunciaba, porque utilizaban la religión para justificar sus privilegios, su poder y su explotación sobre los pobres…
-          El sufrimiento y el dolor son defectos y maldades que hay que combatir. Jesús no justificó nunca el dolor; más bien buscó aliviarlo de muchas maneras: sus milagros y una nueva manera de vivir en comunidad, en la sociedad y en la religión.
-          Muchas veces, el dolor y el sufrimiento proviene de la mala organización social que hace que “los ricos se vuelven más ricos a costa de los pobres que se vuelven más pobres” (Puebla 30 citando a Juan Pablo 2º). De allí proviene la injusticia estructural o la estructuras de injusticias, calificada de “pecado social” o de “estructuras de pecado”.

3.      Frente al dolor: la compasión y la misericordia activas
-          “Es más fácil llorar a los muertos que defender a los vivos”… Muchas veces nos quedamos en una compasión y una misericordia superficiales: somos “sensibles” al dolor ajeno, nos escandalizamos de tanta miseria, visitamos a los enfermos y encarcelados, nos avergonzamos de la maldad, rezamos para que Dios intervenga, hacemos unas limosnas… y nos quedamos allí, como para tranquilizar nuestra conciencia.
-          “No hagas amarga la vida de tu hermano”. Hay que comenzar por ahí. “No hagas a otros lo que no quieren que te hagan a ti”: es la regla de oro de todas las religiones. Se trata de eliminar de nuestra vida personal todo lo que puede causar daño a los demás. Y ya es bastante…
-          “Si los problemas son estructurales, las soluciones también deben ser estructurales”. La mayor causa de la miseria, con todos los dolores, los sufrimientos, las injusticias y las muertes que causa, es el sistema neoliberal de organización social que rige. Si no nos organizamos para combatir y sustituir este sistema de muerte, seguiremos para largo tiempo sufriendo, lamentando, llorando y rezando en vano. Al quedar en soluciones individualistas, paternalistas y reformistas terminamos fortaleciendo el mismo sistema que decimos combatir.

3.      PALABRA DE DIOS que iluminan lo anterior
-          La parábola del buen samaritano es la parábola de la misericordia, llamándolo “bueno” porque fue compasivo… activo con el herido del camino (Lucas 10,25-37).
-          Una de las mayores características de Jesús fue la compasión y la misericordia: “Quiero misericordia y no sacrificios” (Mateo 12,7). “No cumplen lo que tiene peso en la ley: la justicia, la misericordia y la fe” (Mateo 23,23)…
-          Santiago 2,14: “Hermanos, si uno dice que tiene fe, pero no viene con obras, ¿de qué le sirve? ¿Acaso le salvará la fe?”,
-          Mateo 25: “He tenido hambre y no me has dado de comer…”.

Nota: Dimensión colectiva de la parábola del bien Samaritano.
El papa Juan Pablo II, en su discurso inaugural de Puebla, 1979 (Nota de Puebla 1254), dijo lo siguiente: “El Señor delineó, en la parábola del buen Samaritano, el modelo de la atención a todas las necesidades humanas (Lucas 10,28 ss) y declaró que, en último término, se identificará con los desheredados – enfermos, encarcelados, hambrientos, solitarios – a quienes se haya tendido la mano (Mateo 25,31 ss). La Iglesia ha aprendido en estas y otras páginas del Evangelio (Cf. Marros 6,34-35) que su misión evangelizadora tiene como parte indispensable la acción por la justicia y las tareas de promoción del hombre, y que entre evangelización y promoción humana hay fuertes lazos de orden antropológico, teológico y de caridad’ (EN 31)’.

4.      La canción de Monseñor Leonidas Proaño: SOLIDARIDAD.
A los 30 años de recordar el 1º Encuentro Nacional de las CEBs del Ecuador, debemos saber que este 1º Encuentro nació de un taller que Monseñor Leonidas Proaño había convocado en Santa Cruz de Riobamba: “Cómo superar las dominaciones”. La opción por las causas de los pobres fue el camino propuesto, exigido, para superar tantas injusticias… Eso es la solidaridad.

1.      Mantener siempre atentos los oídos al grito del dolor de los demás,
y escuchar su pedido de socorro, es ///solidaridad///.
2.      Sentir como algo propio el sufrimiento del hermano de aquí y del de allá,
hacer propia la angustia de los pobres, es ///solidaridad///.
3.      Entregar por amor hasta la vida es la prueba mayor de la mistad,
es vivir y morir con Jesucristo: la ///solidaridad///.
4.      Llegar a ser la voz de los humildes, descubrir la injusticia y la maldad,
denunciar al injusto y al malvado: es ///solidaridad///.
5.      Dejarse transportar por un mensaje cargado de esperanza, amor y paz
hasta apretar la mano de hermano: es ///solidaridad///.


6ª :  “ ¡ F E L I C E S   L O S   D E   C O R A Z Ó N   L I M P I O S … ! ”.

6ª FELICIDAD
“!Felices los de corazón limpio, porque verán a Dios!” (Mateo).

A. SENTIDO DE LAS PALABRAS
1.      “Los de corazón limpio”
-          Decimos: agua limpia, agua sucia; agua pura, agua contaminada; agua transparente, agua turbia.
-          También podemos decir: corazón limpio, puro, transparente, es decir un corazón donde no cabe la mentira, el engaño… La limpieza o pureza de corazón es la transparencia entre las palabras y los hechos, entre los principios y las actuaciones, o sea la coherencia, la sinceridad, la verdad.
2.      “Verán a Dios”
-          Ver a Dios… es decir reconocerlo en las y los niños, en los pobres especialmente las mujeres, en las y los que sufren, en las y los que luchan, en las y los que aman, en las y los que entregan la vida por los demás o por una vida mejor para todas y todos.
-          Para reconocer a Dios, hay que tener el corazón limpio, puro, transparente. Hay que tener una vida coherente, sincera, verdadera, y nos ser hipócrita, mentiroso, incumplido…

B. COMENTARIO
1.      El regalo de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs)
-          Las Comunidades nos han permitido tener un corazón limpio, porque nos han ayudado a ser nosotras y nosotros mismos. Nos han permitido descubrir nuestra dignidad en medio de nuestros límites y nuestras fallas. Nos han hecho experimentar la escucha mutua, el respeto a todas y todos, el valor de decir nuestra voz, la posibilidad de crecer. Entonces nos estamos comunicando tales como somos, sin disfraz, sin mentira, sin orgullo, con un corazón limpio, puro, transparente.
-          ¡Cuántas y cuántos amigas y amigos nos han regalado las CEBs! ¡Cuántos corazones limpios, puros, transparentes hemos encontrado en las CEBs y en las Organizaciones populares! Gentes sencillas y de gran valor, hombres y mujeres dignos que dan la vida por la vida… ¡Cuántas amigas y cuantas amigas tenemos en estas Comunidades y Organizaciones! Incontables.
2.      “Verán a Dios”
-          ¡Cómo no ver a Dios en todas estas personas, jóvenes y adultos, varones y mujeres que luchan con desinterés, con los ojos abiertos, con grandes sufrimientos por ser compasivos y valientes!
-          ¡Cómo no ver a Dios cuando gritan, luchan, se abrazan y nos abrazan, cuando lloran, ríen y mueren! Su cara transparenta a Dios.
-          ¡Cómo no ver a Dios cuando rezan, cuando comentan la Palabra de Dios, cuando hablan de esperanza, cuando reconocen la presencia y el crecimiento del Reino!
3.      Ahora
-          No se trata de esperar mañana para ver a Dios. Si no lo vemos hoy y ahora en medio de nosotros, tampoco lo veremos mañana… porque “Dios es el Dios de los vivientes y no de los muertos”.

C. PALABRA DE DIOS
-          Lucas 2,30: “Mis ojos han visto a tu salvación”, dijo el viejo Simeón al ver al niño Jesús y sus padres.
-          Mateo 16,2-3: “Al atardecer ustedes dicen: Hará buen tiempo, pues el cielo está rojo y encendido…. Ustedes, pues, conocen e interpretan los aspectos del cielo, ¿y no tienen capacidad para las señales de los tiempos? ¡Generación mala y adúltera!”.
-          Lucas 16,15: “Ustedes aparentan ser gente perfecta, pero Dios conoce los corazones, y lo que los hombres tienen por grande lo aborrece Dios”.


7ª :  “ ¡ F E L I C E S   L O S   Q U E   T R A B A J A N   P O R   L A   P A Z … ! ”.

7ª FELICIDAD
“¡Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios!” (Mateo).

A. COMENTARIO
Nos vamos a guiar por el Documento de Medellín.

1.      Amenazas y negaciones de la paz
a).  Tensión entre clases y colonialismo interno
-          Diversas formas de marginalidad.
-          Desigualdades excesivas entre las clases sociales.
-          Frustraciones crecientes.
-          Formas de opresión de grupos y sectores dominantes.
-          Poder ejercido injustamente por ciertos sectores dominantes.
-          Creciente toma de conciencia de los sectores oprimidos.
b).  Tensiones internacionales y neocolonialismo externo
-          Aspecto económico: Distorsión creciente del comercio internacional. Fuga de capitales económicos y humanos. Evasión de impuestos y fuga de ganancias y dividendos. Endeudamiento progresivo. Monopolios internacionales e imperialismo internacional del dinero.
-          Aspecto político: el imperialismo de cualquier signo ideológico ejercido indirecta o directamente.
c).  Tensiones entre los países de América Latina
-          Un nacionalismo exacerbado en algunos países.
-          Armamentismo.

2.      La concepción cristiana de la paz: Tres notas la caracterizan.
-          La paz es, ante todo, obra de justicia.
-          La paz, en segundo lugar, es un quehacer permanente.
-          La paz es, finalmente, fruto del amor, expresión de una real fraternidad entre los hombres.

3.      “… serán reconocidos como hijos de Dios”
Debemos recordar aquí a los que han dado la vida por su trabajo en la Comunidades Eclesiales de Base, lenta o violentamente, en nuestra provincia y las y los más relevantes a nivel nacional. Ellas y ellos han tenido un reconocimiento en vida y luego en muerte, porque fueron capaces de ofrendar su vida por el Reino de Dios.

4.      Nuestro compromiso por la paz
-          La paz es la creación de la armonía entre los humanos, los pueblos y la naturaleza.
-          Es un compromiso personal y colectivo, una manera de vivir.

B. PALABRA DE DIOS que iluminan lo anterior
-          Lucas 3,9-14: “¿Qué tenemos que hacer?”. Aquí Juan Bautista, abre caminos de paz.
-          Lucas 24,36: “La paz esté con ustedes”, es el saludo de Jesús resucitado.
-          Apocalipsis 21,1-5: “Vi el cielo nuevo y la tierra nueva”, donde nos dice cómo estará la vida en paz.




8ª :  “ ! FELICES LOS QUE SON PERSEGUIDOS POR CAUSA DEL HIJO DEL HOMBRE … ! ”.

8ª FELICIDAD
-          “¡Felices ustedes si los hombres los odian, los expulsan, los insultan y los consideran unos delincuentes a causa del Hijo del Hombre!” (Lucas).
-          “¡Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los Cielos!” (Mateo).
-          “¡Pobres de ustedes, cuando todos hablen bien de ustedes, porque de esa misma manera trataron a los falsos profetas en tiempos de sus antepasados!” (Lucas).

A. COMENTARIO

1.      La vida es una lucha permanente
-          Vivir es nuestra Pascua. La gran Pascua se refiere a la muerte y resurrección de Jesús, o sea su paso del fracaso de la cruz a la victoria de la resurrección. Igualmente nuestra vida es una pascua.
-          En nosotros, muchas fuerzas – el egoísmo, el individualismo, la pasividad, la indiferencia… y la maldad – nos mantienen en un estado de vida muy parecido a la muerte. Vivir nos exige también crecer, desarrollar, superarnos, afín de acceder a una vida plena.
-          En nuestro alrededor encontramos muchas fuerzas contraria a una vida plena, desde nuestra familia, en la escuela, la religión, la organización social y política, el ambiente de la televisión… todo un sistema mundial que nos quiere mantener dominados, explotados, excluidos.
-          Contra todas estas fuerzas negativas tenemos que luchar para conquistar nuestro espacio de vida digna, fraternal, coherente, creyente… “Un derecho que no se defiende, se pierde”. Hasta el mismo Jesús dijo que “el Reino de Dios es cosa que se conquista” (Mateo 11,12).

2.      Esta lucha por la vida plena, a veces nos cuesta… la vida
-          Fue el precio que tuvo que pagar Jesús por querer construir el Reino y un modelo de sociedad desde los pobres. Los poderosos no podían aceptar de ser desplazados y privados de sus privilegios adquiridos y mantenidos mediante la explotación financiera y religiosa de los pobres.
-          Fue el precio que tuvieron que pagar cuantas y cuantos mártires latinoamericanos por seguir el camino abierto por Jesús. El mártir más simbólico de todos ellos es monseñor Oscar Romero, asesinado en El Salvador en 1980. Pero las y los cristianos que sufrieron la misma suerte se cuentan por centenas: cada país tiene los suyos, laicas y laicos, religiosas, sacerdotes. Con ellas y ellos tenemos el deber de memoria.
-          En Ecuador, tenemos que hacer memoria de Lázaro Condo y Cristobal Pajuña, víctimas (1974) de la represión policial cuando luchaban pacíficamente para recuperar las tierras otorgadas por la Reforma Agraria en Chimborazo. Tenemos también, en la provincia de Orellana, a la hermana Inés Sarango y monseñor Alejandro Labaca (1987): “No fueron los Tagaeri los que mataron a Alejandro e Inés, sino los que violentaron a esos Indígenas para una palma africana más o un litro de petróleo más’ (monseñor Alberto Luna T.). También en Sucumbíos, fue asesinado por los colonos el Padre carmelita Ramón López (1942), por defender a los indígenas de la Amazonía.
-          Fue el precio que tuvieron que pagar personas humanistas que dieron la vida por defender derechos laborales, enfrentar la dictadura de León Febrés Cordero (los hermanos Restrepo, la maestra Benavides…)… Están también Mahatma Gandhi, apóstol de la no violencia activa en India, el pastor Martín Luther King por defender los derechos de los negros en Estados Unidos, el argentino Che Guevara asesinado en Bolivia…

B. PALABRA DE DIOS que iluminan lo anterior
-          Mateo 10,24-26: “El discípulo no está por encima de su maestro, ni el sirviente por encima de su patrón”.
-          Marcos 10,28-31: “Recibirán 100 veces más en la presenta vida”.
-          Hechos 4,18-22: “Nosotros no podemos dejar de hablar lo que hemos visto y oído”.
-          Efesios 6,10-18: “Estamos enfrentando… a los poderes y autoridades que dominan este mundo”.
-          Apocalipsis 12,1-10: La lucha de la Mujer (humanidad) y el Dragón (las fuerzas del mal)

Nota. Lucas y Mateo completan así esta 8ª bienaventuranza:
-          Lucas: “¡Alégrense en ese momento y llénense de gozo, porque les espera una recompensa grande en el cielo! Recuerden que de esa manera trataron también a los profetas en tiempos de sus padres”.
-          Mateo: “¡Felices ustedes, cuando por causa mía los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias! Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo; pues bien saben que así persiguieron a los profetas que vivieron antes de ustedes”.




CONCLUSIÓN: “¡Felicidad!” desde los pobres

1.      Para profundizar cada una de las bienaventuranzas en las Comunidades Eclesiales de Base, podemos seguir los siguientes pasos:
1.      ¿Cuándo vivimos esta bienaventuranza y quienes más la viven?
2.      ¿Qué Palabras de Dios se relacionan con esta bienaventuranza?
3.      ¿Qué vamos a hacer para vivir mejor esta bienaventuranza?

2.      Los 10 mandamientos, las bienaventuranza y la constitución
-          Está bueno relacionar estas 3 realidades.
-          Es bueno recordar los 3 mandamientos de los Indígenas: no mentir, no robar y no ser ocioso.
-          La Constitución ecuatoriana insiste mucho en el “buen vivir”.

3.      … desde los pobres
-          La opción por los pobres encuentran su raíz confirmada en las bienaventuranzas.
-          El mensaje del Documento de Puebla esclarece el compromiso de la opción por los pobres: “Porque creemos que la revisión del comportamiento religioso y moral de los hombres debe reflejarse en el ámbito del proceso político y económico de nuestros países, invitamos a todos, sin distinción de clases, a aceptar y asumir la causa de los pobres, como si estuviesen aceptando y asumiendo su propia causa, la causa misma de Cristo. «Todo lo que hicisteis a uno de estos mis hermanos, por humildes que sean, a mí me lo hicisteis» (Mateo 25, 40)”.
-          Esta opción por los pobres nos ayuda a construirnos como Iglesia de los Pobres y organizarnos como sociedad.


Anexo :  COMENTARIOS  SOBRE  LAS  FELICIDADES

Resumen de un artículo de J. Dupont, 2009. PR.

            La palabra “bienaventuranza” significa la felicidad que se le desea a una persona. Al comienzo de su ministerio, Jesús presenta su proyecto de felicidad por la entrada en la dinámica del Reino. Dos evangelistas, Mateo y Lucas, nos han comunicado quiénes eran los destinatarios de esta felicidad y al mismo tiempo el camino para alcanzarla, a nivel tanto personal como colectivo. Veamos el sentido de esta proclama de Jesús.

A. LAS 2 VERSIONES DE MATEO Y LUCAS
            Sorprendentemente, las 2 versiones son bastantes diferentes.

1.      El discurso-programa donde están las bienaventuranzas
Tanto Mateo como Lucas ponen la proclamación de las bienaventuranzas al comienzo de un largo discurso de Jesús. Mateo las sitúa en “el Sermón del Monte” (5-7) y Lucas en “el Discurso en la Llanura” (6,20-49). Con este discurso, Jesús expuso su manera de concebir las exigencias de Dios en cuanto al Reino. Más adelante, Mateo recuerda la palaba fuerte de Jesús: “Busquen primero el Reino de Dios y su justicia, lo demás vendrá por añadidura” (6,33).
En el largo discurso de Jesús, Mateo es más extenso que Lucas y su orientación es un poco diferente. Mientras Lucas trata sobre todo del deber de amar al prójimo incluyendo a los enemigos, Mateo insiste más en la superación de las exigencias de la ley judía. Para los 2, las bienaventuranzas abren el discurso-programa de Jesús.

2.      Las bienaventuranzas
a).  El número: de 4 a 9
Mateo transcribe 9 bienaventuranzas y Lucas sólo 4; pero éstas están acompañada de su contrapartida: las 4 maldiciones. Uniendo las que se parecen, llegamos a 8 bienaventuranzas entre los 2 evangelistas.
b).  El contenido
-          Lucas enfoca situaciones concretas y dolorosas, mientras Mateo evoca disposiciones y actitudes espirituales. La 1ª bienaventuranza de Lucas se dirige a las personas materialmente “pobres” y la 1ª de Mateo a los que tienen “el espíritu de los pobres”. La 2ª de Lucas es de los que “tienen hambre” y la de Mateo de los que tienen “hambre y sed de justicia”.
-          En definitiva, ¿qué quiso decir Jesús con las bienaventuranzas? ya que Mateo y Lucas conservaron lo que correspondía a sus preocupaciones, por la situación en que se encontraban. El profeta Isaías no ayuda a ver más claro sobre esto.
-          El oráculo de Isaías (61,1-2) es aquel que Jesús proclamó y comentó en la sinagoga de Nazaret. Nos permite ver cuáles fueron las palabras originales de Jesús y las preocupaciones de Mateo y Lucas: “¡Felices los pobres, los que tienen hambre y los afligidos!”.

B. LA BUENA NUEVA ANUNCIADA A LOS POBRES

1.      Los pobres
Estas 3 bienaventuranzas presentan 3 aspectos de una misma situación: los pobres, los hambrientos y los afligidos son las características de los que están oprimidos o excluidos. La 2ª y la 3ª precisan la 1ª: los pobres son hambrientos y afligidos. Son los que carecen casi de todo: son indigentes, miserables, en situación de dependencia extrema. Su miseria les hace incapaces de salir a flote por sí mismos; son como mendigos que no tienen ningún medio de resistencia o de defensa.
2.      Una buena nueva
A estas gentes en desgracia, los cambios provocados por la presencia del Reino de Dios les traerá el fin de sus sufrimientos. Siguiendo la inspiración de Isaías, podemos añadir a otros miserables: los oprimidos, los prisioneros (de guerra), los ciegos, los paralizados…
3.      Los privilegiados del Reino
¿Qué es lo que hace a esta gente pobre privilegiada del Reino de Dios? Aquí no se trata tanto de buscar los méritos que podrían tener los pobres para merecer tal felicidad. Más bien hay que descubrir la manera cómo Dios entiende realizar su reinado: un buen rey asegura la justicia de sus súbditos, asegurándoles a cada uno el pleno gozo de sus derechos. Frente a los fuertes, los ricos y los poderosos, el rey defenderá a los débiles, los pobres y los débiles, porque están incapaces de defenderse por sí mismos. La justicia beneficia a unos contra los atropellos que padecen. El mismo Isaías (11,6-9) lo expresó muy bien unos 400 años antes de Jesús: el vivir sin el abuso de los grandes (fuertes, ricos y poderosos). Eso es el Reino que Jesús vino a hacer realidad con los mismos desheredados de ese entonces.
Esto nos invita, a los cristianos, a preguntarnos si nuestra manera de vivir es para los pobres, los hambrientos y todos los oprimidos un testimonio del Reino de Dios. Si, para Jesús, Dios está del lado de los pobres, ¿de qué lado estamos nosotros?

C. LOS QUE SUFREN PERSECUCIÓN POR CAUSA DE CRISTO
-          Tanto Lucas como Mateo incluyen en las bienaventuranzas a “los perseguidos por causa de Cristo”. Se trata de los cristianos que son maltratados en razón de su fe y de su fidelidad a Cristo. Más adelante en su evangelio, Lucas recuerda la profecía de Jesús: “A quien me confesara delante de los hombres, el Hijo del Hombre lo confesará delante de los ángeles de Dios” (12,8).
-          Hay que notar allí el lazo con la persona de Jesús: son perseguidos porque han hecho una opción de seguir a Jesús. El ministerio de Jesús es aceptado o negado, pero los opositores no se quedan quietos, sino que, de la misma manera que persiguieron a Jesús, también persiguen a las y los que optaron por seguir a Jesús. La resurrección de Jesús confirma que estos sufrimientos no están “perdidos” sino que serán recompensados por la resurrección de sus seguidores.

D. LAS BIENAVENTURANZAS SEGÚN MATEO
            Mateo nos transmite 9 bienaventuranzas, es decir 5 más que Lucas. La doble bienaventuranza para los perseguidos tiene a 2 destinatarios: los que sufren por la justicia y los que sufren por seguir la causa de Jesús.

1.      ¡Felicidad para los pobres de espíritu! o mejor: ¡Felicidad para los que tienen el espíritu de los pobres!”
Las traducciones nos han habituado a hablar de “los pobres de espíritu” y ver en ellos gente espiritualista y alejada de las realidades de la vida, un poco inocente. Eso no es el sentido que quiere dar Mateo a las palabras de Jesús. Las nuevas traducciones buscan precisar este punto y ofrecen la expresión “¡Felicidad para los que tienen el espíritu de los pobres!”. El verdadero pobre no sólo es aquel que pasa necesidades sino que también no está apegado a los bienes materiales. Mateo da un matiz distinto al de Lucas: Jesús aporta la felicidad no sólo a los materialmente pobres (Lucas), sino que les invita a tener un corazón o un espíritu libre con las cosas materiales.
2.      ¡Felicidad para los mansos!
Son los que nos son pacientes, confiados, humildes que no devuelven el mal por el mal. Podemos relacionar esta bienaventuranza con lo que dijo Jesús: “Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados y yo los aliviaré” (Mateo 11,28). El mismo Jesús se presenta como un maestro “manso y humilde corazón” (11,29).
3.      ¡Felicidad para los que tienen hambre y sed de justicia!
Para nosotros, la palabra “justicia” está cargado sobre todo de resonancias sociales. En la Biblia, está palabra es más amplia, incluyendo la justicia social. No sólo se trata de cumplir los deberes con el prójimo, sino también con Dios, con su voluntad, con sus “derechos”. La persona justa es la que cumple con todo.
4.      ¡Felicidad para los de corazón puro!
Esta bienaventuranza recuerda primero la pureza ritual que tanta importancia tenía para los judíos. Hace referencia no sólo a una pureza exterior de cumplimiento de ciertos ritos, sino sobre todo una pureza interior, o la unión de las 2 purezas: la de la expresión externa y la de la intención del corazón, afín de no caer en la hipocresía. Dirá Jesús: “Este pueblo me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mi” (Mateo 15,8).
5.      ¡Felicidad los misericordiosos! ¡Felicidad para los artesanos de paz!
Estas bienaventuranzas se dirigen a las exigencias frente al prójimo: se trata de los que actúan a favor de los que necesitan ayuda, como es el caso en el juicio final (Mateo 25,35-40): “¡Benditos por mi padre… porque me dieron de comer, de beber…!”.
Los artesanos de paz son las y los que ayuden las parejas y los vecinos a reconciliarse: ponen paz donde hay violencia, odio, rencor, deseos de venganza, etc.

C. CONCLUSIONES

1.      ¿A quiénes se dirigen estas bienaventuranzas?
-          Para Jesús, se dirigen a los pobres en general, es decir a todos los desposeídos, los excluidos, los discriminados, varones y mujeres, niños y mayores.
-          En la primitiva Iglesia, los cristianos se aplicaban estas bienaventuranzas a ellos mismos, porque eran los pobres de Palestina y del imperio romano (1 Corintios 1,26), y los perseguidos por seguir el camino de Jesús.
-          Para Mateo, estas bienaventuranzas son para aquellos cristianos que viven verdaderamente el ideal que Jesús ha enseñado con el proyecto del Reino.
2.      La novedad de las bienaventuranzas
-          Jesús aporta y hace realidad la buena nueva del Reino de Dios. No se trata primero de ser “justos” por cumplir leyes y ritos, sino por practicar el amor y sacar a los pobres de su miseria. “Si su justicia no sobrepasa la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los cielos” (Mateo 5,20).
-          El Dios que presenta Jesús no es un Dios neutro que mirara a todos de la misma manera: por eso las bienaventuranzas y maldiciones de Lucas. Dios toma partido por los débiles contra los fuertes, por los pobres contra los ricos, por los oprimidos contra los opresores.
-          La misión de Jesús no es sólo espiritual - con Dios -, sino con relación a la voluntad de Dios, o sea el Reino. El Reino consiste en el amor mutuo que se manifiesta mediante nuevas relaciones personales y nuevas estructuras sociales que dejen de empobrecer y oprimir. De esto provienen la muerte de Jesús y la persecución a sus seguidores.
3.      La exigencia de las bienaventuranzas
Las bienaventuranzas son una proclamación de felicidad. Al mismo tiempo son una promesa, una felicitación y una exigencia: si cumplen lo que significan, aportan ya la felicidad. Si hacemos presente el Reino de Dios, resumido en las Bienaventuranzas, ya nos inunda la felicidad de Dios que “nadie nos podrá quitar”, ni las injustas persecuciones que nos acaecen.
Las bienaventuranzas nos exigen manifestar las novedades que trae el Reino de Dios en la gozosa vivencia de una vida transformada por el seguimiento de Jesús, en medio de la dureza de la vida real.


CANTO FINAL: LIBERACIÓN.

1.      Encenderemos la llama: vámonos, la llama ardiente de la liberación.
Transformaremos el mundo con valor; juntos haremos la historia: ¡vámonos!

Coro: ¡Pueblo oprimido, adelante: liberación! ¡Juventudes, adelante; liberación!
¡Trabajadores, adelante: liberación! ¡Todos, cristianos, adelante: liberación!
Juntos haremos la historia, ¡vámonos!

2.      Anunciaremos a Cristo, nuestra paz, Libertador de los pobres por amor.
Implantaremos su Reino con valor, Reino que exige justicia y libertad.

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